domingo, 29 de abril de 2012

Para una poeta la vida es un poema minado, poema de Marta Antonia Sampedro y fotografía de Rafael Cruz


De todas las pruebas de vida
hay una que destaco
en las cimas de las derrotas
de las guerras más silenciosas
por ejemplo esta
de ver la anciana ciega
que va llorando por el barrio
mientras compra en la tienda
con su monedero de huellas
tanteando sus céntimos mojados
antes de ver este mal milagro
me quejaba de algunas cosas
por ejemplo que lleve días el cielo
con las mismas nubes quietas
o que las margaritas abran sus pétalos
en mi horario laboral cuando no las veo
así son algunas tristezas desapercibidas
antes de algunos hechos yo era
una poeta al margen de las desgracias
que ahogan los atardeceres y las albas
pero ahora estoy mirando a la anciana
con sus ojos secos que lagrimean penas
y a sus seis hijos muertos
en las sobredosis de riesgos
y yo sigo viendo triste mi alma
por cuestiones importantes
que de noche tienen gravedad común
digamos una para muestra
que ya no coincida conmigo
el hombre rubio al que sigo amando
para una poeta es desdicha diaria
si no eres poeta igual no lo comprendes
ni yo te comprendo en tu olvido
pero observo sus ojos de cipreses talados
y dejo la buena melancolía para otro rato
se lleva su pan horneado de rastros
y yo vuelvo a mi casa por la vereda del campo
con la desdicha de sus entierros diarios
mientras huelo las rosas a mi hermano
quién sabe si este hermoso mayo
secará por dentro sus ojos quemados
y soñará la anciana con doce manos
que limpian su cara de lágrimas
y les vuelve a poner cacao y pan
entre las calles jugando contentos
para una poeta la vida es un poema minado
que sin saber se va descifrando
con las noticias deshechas
de los ojos de otros huérfanos. 

sábado, 24 de marzo de 2012

Fuente de antigua lágrima, fotografía de Rafael Cruz y poema de Marta Antonia Sampedro


Nada acabará con mi risa
formó la palabra en la mañana
con nubes blancas en nieblas
nadie reforzará mi alma
con dolor ni arenas pisadas
navega profunda y libremente
en la saliva de mi boca blanda
que es fuente de antigua lágrima
y verán mis enemigos
a los que ignoro sin querer
y me saludan amablemente
esperando a que mi risa caiga
que es imposible matar su llama
nada agitará las noches eternas
por muchos sueños turbios
que acudan a despertarme
fijando la hora roja en mis ojos
ni valdrá oro ni chatarras
esta risa que me vuela
cuando ya creyéndola ida
se despereza tras las tormentas
celebrarán cuantos esperan
a que yo sea borrada huella
mas no hay peor destino
que vivir la vida ajena
envidiando lo que no se tenga
por muchas vueltas
que el viento embriagado beba
nadie puede descifrar sus velas
aseguro por lo tanto sin fe y con ella
ante la firmeza de vida de mis años
que mi risa es propiedad y misterio
pero ni siquiera es cosa mía
pues de tanto intentar
terminar con su vida
con su principio y final vive
sin tenerme en cuenta.